Los ojos estaban puestos en la recepción que la Bombonera le daría a Fernando Gago. Y los ojos se llenaron de aliento, bengalas, y una gran bandera de frente a los bancos donde se veía a «Pintita» y una frase: «Bienvenido a tu casa». Todo dicho, Boca aceptaba y abrazaba a uno de sus tantos ídolos como entrenador de su primer equipo.
Pero la fiesta duró poco, porque a los 15 Riestra amargó al pueblo Xeneise con un tremendo golazo de Brian Sanchez, pecho y toque sin rozar el suelo por encima de Brey, a cobrar.
Boca lo hizo todo para empatarlo, pero a lo Boca, debió sufrir hasta el minuto 32, cuando desde un centro del recientemente ingresado Saracchi, por abajo, el Uruguayo mas querido concectó a la red. Cavani lo celebró con puño cerrado, sacando broncas y nervios.
Boca quiso algo mas y no pudo, y en la última Poul Fernandez tuvo que pegar una patada que le valió la roja para evitar el segundo de Riestra. Empate y un poco de calma para un Boca que está herido y recién comienza un nuevo ciclo.





