Por Omar Eduardo Alonso.
Cuando una simple crónica publicada en un medio local y elaborada por un ignoto periodista del interior es calificada como “gran hallazgo histórico” por parte de prestigiosos investigadores e historiadores nacionales, la cuestión cobra otra dimensión.
El primero de abril de 2023 publicaba bajo el título “La droga milagrosa” detalles de la primera aplicación de la penicilina ocurrida en el país.
El receptor era el tresarroyense Ernesto Maschi, quien fue tratado de un proceso infeccioso en el Sanatorio Otamendi, de la Capital Federal.

No viene al caso recordar el contenido total de la nota que puede rastrearse por internet si se tiene interés al respecto, mecanismo que se utilizó para contactarme en el marco de un trabajo vinculado con el próximo centenario de dicha institución sanitaria.
Solo cabe recordar que Maschi recibió esa penicilina en el año 1944.
Semanas después también sería tratada Margarita Sand, residente en Copetonas.
En ambos casos se aplicaron mecanismos excepcionales y extraordinarios para contar con las dosis necesarias pues aún no estaba resuelto un mecanismo de comercialización generalizado.
Otamendi, el contacto.
Esa modesta crónica fue leída por Karina Inés Ramacciotti, profesora y licenciada en historia de la UBA, y doctora en ciencias sociales por la misma Universidad.

Es también investigadora principal del CONICET en la Universidad Nacional de Quilmes, donde es profesora titular de historia social.
Es autora de varios libros y trabajos diversos muchos de ellos vinculados con aspectos de la sanidad y el peronismo.
Entre los libros se pueden mencionar “La política sanitaria del peronismo” del 2009; “Crecer y multiplicarse: la política sanitaria materno infantil entre 1900 y 1960; sobre aspectos diversos de la enfermería, etc.
Esta profesional destacó la importancia de los datos aportados en la crónica de mi autoría, requirió copia de la documentación y adoptó decisiones tendientes a la profundización de la historia.
Contó que toda esta cuestión se inscribe en un proceso tendiente a elaborar la historia del Sanatorio Otamendi con motivo de cumplir dentro de algún tiempo su centenario.
El establecimiento fue fundado en 1928 y tiene sede en Azcuénaga 870 de la Ciudad de Buenos Aires.





