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Tres Arroyos
jueves 19 de marzo de 2026

El paso del tiempo y la tenencia de la tierra en nuestra zona.

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Por Omar Alonso

El proceso evolutivo de la actividad agropecuaria regional entre 1900 y 1930 ha sido motivo de una investigación llevada a cabo por Blanca Zaberio y María Bjerg y que aporta datos interesantes.

En lo que se refiere específicamente a Tres Arroyos y área de influencia inmediata, se recuerda que hacia 1860 el sur bonaerense era considerado un desierto.

En 1888 se hace el primer remate público de unas 18.000 hectáreas en derredor del ejido del incipiente pueblo a los efectos de formar granjas y chacras.

Un año después se formaría la frustrada colonia de Micaela Cascallares por iniciativa de Benjamín del Castillo.

El proceso de la estructura agropecuaria se incentiva y se acelera con los avances de la siembra de trigo y la llegada del ferrocarril que potenciaba la formación de centros poblados.

Simultáneamente se desarrolla la llegada de corrientes inmigratorias desde distintos países, especialmente europeos.

Hacia 1930 se contabilizaban 288 agricultores en el distrito de los cuales solamente un 42% eran propietarios.

En Cascallares había 113 agricultores, de los cuales 76 eran arrendatarios.

La propiedad de la tierra evolucionó mediante mecanismos diversos que involucraban factores étnicos, familiares y vecinales.

También influyeron otros vínculos clientelares especialmente vinculados con relaciones políticas.

No debe omitirse que fueron muchas las concesiones realizadas por el Estado de grandes extensiones, dando paso a latifundios considerables, especialmente luego del desplazamiento forzado las poblaciones indígenas.

Así, hacia 1920 había un 33% más de propietarios al amparo de las posibilidades que se abrían con la siembra de trigo y la mejor accesibilidad a los créditos.

Se generaba también la venta de grandes extensiones de campo como las 21.000 hectáreas de la Sucesión de María Bellocq y más de 20.000 de Alfred Wolfradt.

San Mayol

El caso del área de San Mayol  tuvo características especiales pues 20.700 hectáreas pertenecían a la sucesión de la familia Mayol que albergaba a 55 arrendatarios que incluían además a seis propietarios.

Era el caso de Manuel Hurtado quien además de arrendar, era propietario del campo El Socorro de 735 hectáreas, y 1782 en Cascallares, además de una casa de comercio.

Es en esa zona donde se detecta con mayor nitidez el proceso de movilidad en la tenencia de la tierra en base a afinidades familiares.

Así se mencionan los casos de las familias Avecilla y Marchino,  con uniones matrimoniales, y situaciones iguales o parecidas con apellidos como Schenk, Cuenca, Duvancel, Escujuri y Gómez, entre otros.

La inmigración, con matices, tuvo un rol trascendente en el desarrollo de la actividad agropecuaria.

En el caso de la colectividad danesa, los interesados pueden acceder a su historia a través del sitio danesestresarroyos.com.ar, de mi autoría.

En las fotos se observa una familia típica de inmigrantes, la estructura y el tajamar del Molino Mayolas que fue un incentivo de la siembra de trigo y la radicación de inmigrantes daneses. Es considerado la primera industria de Tres Arroyos.

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