Por Javier Kristensen.
Implosión: crisis interna que colapsa una estructura. La palabra tiene diversas definiciones conforme el campo de la ciencia en que se la aplique. En las ciencias sociales es el derrumbe o colapso de una organización por efecto de una crisis interna. No la rompe nada de afuera, sino que cae por las divergencias internas.
Las elecciones legislativas de septiembre, aún lejanas, empiezan a vislumbrarse en el horizonte de ese pequeño porcentaje de la sociedad que da vida a la política. Da vida a la política y da muerte a espacios de la política. Aún cuando se repite como certeza la idea que la sociedad mayoritariamente vive de espaldas a la política, no es menos cierto que hay demasiados que se obstinan en seguir siendo políticos, con los principios que siempre tuvieron, o con otros, todo se amolda, se acomoda y se olvida en estos tiempos vertiginosos.
Espacios políticos que hasta ayer habían revolucionado con su estética y sus triunfos el escenario tradicional de los partidos de siempre, hoy implosionan desperdigando sus componentes que son atraídos por la fuerza magnética de otras nuevas fuerzas que prometen triunfo, cargo, nuevo tiempo con viejos nombres. Poco importa de donde venimos, y quizá menos a donde vamos, hay que subirse al barco, y después averiguar cual es el puerto.
No todo es destrucción y caos, también permiten las implosiones el nacimiento de lo nuevo, aquello que estaba aletargado bajo el peso insoportable del poder, y que no podía nacer hasta que la pesada piedra no se haga añicos. Allí hay vida aunque muchos veían el fin. Y lo deseaban. Vida que debe ser alimentada, porque permanecer siempre es menos cómodo que llegar.
En Argentina y en Tres Arroyos, asistimos al momento fundacional donde los finales y los principios se mezclan en un mismo instante, y donde aventurar el mañana resulta aún imposible. Aunque siempre hay una certeza que suele funcionar, y tiene que ver con la autenticidad. Aquello que es auténtico y conserva su esencia siempre tiende a perdurar y subsistir en el tiempo. La amalgama de partes que no conforman un todo mas temprano que tarde invitan a nuevas implosiones.





