Por Javier Kristensen
La decisión del Intendente de modificar el organigrama municipal en las áreas referentes a Producción no se trata de un cambio administrativo, sino del sinceramiento brutal del programa de gobierno que posee la actual administración municipal.
Tres Arroyos tiene una larga historia de industrialización, producción y emprendedurismo -aún antes que este moderno término se empleara-. El impulso industrializador y emprendedor de nuestra comunidad es un sello distintito de su identidad. Tres Arroyos se forjó a partir de los sueños hechos realidad por el camino del esfuerzo y de los proyectos de tantas familias que llegaron a esta tierra con la convicción de crecer, de crear, de generar algo nuevo que los trascienda a si mismo y queda para las futuras generaciones. Así crece una comunidad.
¿Y el estado, para que sirve? El estado es un generador de oportunidades, un reaseguro del esfuerzo particular, un garante de los esfuerzos individuales. Cuando desde el estado se transmite un mensaje claro diciendo que hará lo posible para que los esfuerzos individuales se concreten, crezcan, se solidifiquen y se conviertan en motores de crecimiento, entonces esa semilla que es un sueño se anima a germinar en un proyecto, y si ese proyecto encuentra tierra fértil crece, se multiplica y se derrama en cada uno de los habitantes, en este caso, de Tres Arroyos.
Exactamente todo lo contrario a ese mensaje es el que se le dio a la comunidad al hacer desaparecer la Secretaría de Producción. El gobierno municipal liquidó con una carilla escueta y ausente de todo rigor analítico un trabajo comunitario de mas de 20 años, cuando todo el arco político local, ámbitos educativos, empresariales y comerciales, dieron su apoyo a la generación de un Plan Estratégico para Tres Arroyos, que se escribió y lo que es un hecho casi único en nuestro país: se cumplió. «No fue magia» era un slogan de campaña que se repetía en épocas de triunfalismo kirchneristas, tampoco fue magia que Tres Arroyos haya potenciado su Parque Industrial tal como lo hizo, que grandes empresas elijan estas tierras para instalarse, que el PBI per cápita de nuestro distrito sea uno de los mas altos de la provincia, que la inseguridad sea un problema, pero no un drama, que nuestra costa se desarrolle con millones de inversión privada, y otras tantas muestras concretas de crecimiento comunitario. El estado estuvo ahí, proyectando, acompañando y ayudando a los privados, a través de estructuras administrativas creadas con ese objetivo.
A partir de ahora el gobierno municipal le dijo claramente a la comunidad tresarroyense que su plan es otro. Quizá obtenga buenos resultados, es lo que todos los actores sociales deseamos, pero cuesta imaginar un resultado de éxito sin saber a ciencia cierta cual es el objetivo. Después de varias décadas Tres Arroyos asiste a un cambio de paradigma. El futuro dirá cual es el resultado.





