Por Maria Goicoechea.
Dicen que todo lo que empieza tiene un final y así sucedió con la segunda edición de este Tres Arroyos a escena. Nos deja un sabor que todo se puedee, si la fuerza del colectivo impulsa los sueños.
La extravagante naturaleza de Toallita
Ficha técnica: dirección y perfomance, Tamara Tey Campano.
Los niños colmaban el hall de ingreso a nuestro querido Teatro Municipal. Poco a poco se fueron ubicando y en medio del escenario apareció una mujer, mita humana mitad hada, otro poco duende con magia y carisma y dotada de una plasticidad y movimientos maravillosos.
Es que Tey no es producto de la improvisación, sino que es el resultado de años de estudio y capacitación permanente para lograr que cada músculo de su cuerpo diga, exprese, nos envié un mensaje, todo con la mejor de las sonrisas. Sucesión de performances relacionadas con el circo que llevaron a niños y adultos a sentirse en un circo. Los niños disfrutaron de sus trucos, rieron con ella y siguieron sus indicaciones.
Tey no sólo posee talento y una sólida formación de movimiento, sino que su carisma la lleva por caminos de magia. La extravagente naturaleza de Toalllita la expone con todo lo que es y puede ofrecer en el escenario.
Sólo como un pequeño detalle a tener en cuenta, notificar, antes de comenzar el espectáculo que determinadas cosas que ella ejecuta sólo la pueden realizar adultos y que para los niños es muy peligroso (realizar ejercicios sobre fragmentos de vidrios o tirar cuchillos).
El espectáculo por demás recomendable, por su calidad y originalidad, ya que el circo y su dinámica es siempre un universo que atrapa a niños y también adultos. Cuando escuché, a mis espaldas, una vocecita infantil que decía, “¿esto es un teatro?”, pensé, tarea cumplida.
Taller de dramaturgia, una puerta abierta a la creación
En horas de la tarde se dio por finalizado en las instalaciones de Editorial Caravana, el Taller de dramaturgia. El m ismo se llevó a cabo en el pasado mes de abril y constó de tres encuentros, a cargo de la docente de la Unicen, Luz García. En ese lugar se llevó a cabo un conversatorio, intercambiándose experiencias del taller y leyéndose los trabajos realizados, por los autores mismos o bien por actores y actrices invitados a tal fin. Sin lugar a dudas una experiencia enriquecedora que trabajó por y con la creatividad.


Sentido Menaje, el desafío de tres discípulos
Ficha técnica: autoría, dirección, producción, composición de la banda sonora y efectos, Andrés Mazzitelli; actúan, Roberto Doladé, Jorge Ferrer y Andrés Mazzitelli.
Darío (Doladé), Adrián (Mazzitelli) y Tomás (Ferrer) son tres ex alumnos de un reconocido docente, escritor y formador de jóvenes escritores. Se les solicita que, ante la muerte de Kloster (ese profesor que admiran y veneran) se reunan y preparen un homenaje en la casa de altos estudios que compartieron, ellos como sus discípulos más dilectos, él como el catedrático que los guiaba. Son tres días conviviendo en el despacho de profesor y en él, van descubriendo secretos que modifican sus sentimientos. Se enfrentan, se comprenden, se enojan, se emocionan, en una palabra, sus emociones los conectan con ellos mismos y con el otro.
Las actuaciones de los tres son impecables, no defraudan, todo lo contrario y la obra premiada en España de Mazzitelli, da lugar a diálogos ricos, profundos, irónicos y cada uno de los tres actores tienen momentos mágicos.
En el caso de Ferrer, su personaje (Tomás) es transparente, divertido y por momentos inocente. Doladé por su parte, se transforma, muta constantemente, es irónico, inteligente, con secretos que teme compartir. Mazzitelli, también director, sostiene la obra con un personaje lleno de inseguridades y por momentos resentimientos.
En síntesis, tres hombres, tres realidades de vida, que conjugadas en un escenario crean momentos hilarantes, otros de reflexión, de competencia y hasta de furia.
En lo que hace a la puesta, la iluminación, la escenografía, están puestos los ingredientes justos en los lugares exactos para afianzar textos y movimientos. La luz y el sonido, en manos de Anahí Fernández, dan el marco impecable para el desarrollo en el escenario.
Una obra para recomendar, un cierre de festival mejor imposible. Talento, compromiso, amor por el arte, son los sentimientos que guían, con hilos invisibles a estos hombres de la escena.







