Hoy es martes 13, una fecha que para muchos tiene sabor a sal derramada, espejos rotos y gatos negros cruzando la calle. En varios países de habla hispana, especialmente en Argentina, España y gran parte de América Latina, este día arrastra una fama dudosa: la de ser sinónimo de mala suerte. Pero, ¿de dónde viene esta superstición? ¿Hay algún motivo real para temerle al martes 13 o es solo una excusa para no tomar decisiones importantes?
La frase popular lo dice todo: “En martes 13, ni te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes”. Esta advertencia, repetida como mantra por abuelas y supersticiosos empedernidos, tiene raíces profundas en la historia, la religión y la cultura.
El número 13 ya tiene mala fama por sí solo. En muchas culturas occidentales se lo asocia con lo maldito, lo desordenado y lo incompleto. Mientras que el 12 es un número “perfecto” (12 apóstoles, 12 meses del año, 12 signos del zodiaco), el 13 rompe con esa armonía. A esto se suma que en la Última Cena, Judas —el traidor— fue el comensal número 13.
Ahora, ¿por qué martes? En la tradición romana, el martes está regido por Marte, el dios de la guerra. Y si bien a algunos les puede parecer un detalle simpático de mitología, para otros suena como una advertencia de conflictos, sangre y desgracia. De hecho, fue un martes 13 cuando ocurrió la caída de Constantinopla en 1204 durante la Cuarta Cruzada, uno de los episodios más oscuros de la historia bizantina.
Curiosamente, esta mala prensa del martes 13 no se replica en todos los rincones del mundo. En países anglosajones como Estados Unidos o Reino Unido, el día temido es el viernes 13 (Friday the 13th), que incluso dio lugar a una saga de películas de terror. En cambio, en Italia, el número maldito es el 17. Sí, leíste bien. Por eso, mientras algunos evitan casarse un martes 13 en Buenos Aires, otros se inquietan si el casamiento cae un viernes 17 en Roma.
Y ahora la gran pregunta: ¿hay evidencia científica que respalde el temor al martes 13? La respuesta corta es no. Diversos estudios han intentado encontrar correlación entre esta fecha y la cantidad de accidentes, hospitalizaciones o catástrofes, pero no se ha probado una relación significativa. En todo caso, lo que sí se observa es que algunas personas, influenciadas por la creencia, pueden estar más ansiosas, distraídas o reacias a tomar decisiones importantes. Es decir, el efecto no está en el martes ni en el 13, sino en nuestra mente.
Para algunos, el martes 13 es un día como cualquier otro. Para otros, es el momento perfecto para llevar una ramita de ruda en el bolsillo, no abrir paraguas bajo techo y evitar pasar debajo de escaleras. Al final del día, la suerte es un concepto tan relativo como el miedo: puede gobernarnos… o simplemente hacernos reír de nuestras propias creencias.
¿Vos qué elegís creer hoy?





