Por Javier Kristensen.
Una semana después de finalizada la Fiesta del Trigo es un buen momento para evaluarla. Es necesario que el estruendo de la música se disipe para poder analizar el evento con claridad. Durante su desarrollo, todo sucede con demasiada rapidez.
Las fiestas del trigo organizadas bajo la gestión del Movimiento Vecinal, a lo largo de 28 años, comenzaban a mostrar signos de agotamiento. Algunos espectáculos parecían anacrónicos, ciertas propuestas nunca se renovaban y el esquema de organización, centrado en la figura de Carlos Sánchez, absorbía una parte considerable del tiempo de los funcionarios municipales. Este método, aunque criticado en voz baja para no incomodar al entonces intendente, pedía a gritos una renovación.
El cambio llegó con la nueva gestión peronista, que en 2024 tuvo el desafío de organizar la Fiesta con apenas unos meses en el gobierno. Aquella edición resultó exitosa gracias a la inercia y el conocimiento acumulado por la administración anterior. Sin embargo, la Fiesta del Trigo 2025 fue la primera gestionada íntegramente por el gobierno de Pablo Garate. Y el resultado fue mucho menos favorable.
Desde los distintos parámetros de evaluación, los puntos más destacados fueron los espectáculos y la Mesa Redonda. A pesar de que las condiciones climáticas obligaron a cancelar dos noches de escenario, la programación artística fue acertada: combinó distintos estilos, atrajo a públicos diversos y mantuvo un nivel de calidad probado. Ahora, el Municipio deberá rendir cuentas sobre el origen de los fondos destinados a las millonarias contrataciones. La gestión anterior tampoco se caracterizó por las explicaciones claras en este aspecto, pero esto no exime a las actuales autoridades de su obligación de informar a la comunidad. Es tarea del Concejo Deliberante exigir explicaciones al respecto.
Por otro lado, la Mesa Redonda fue una propuesta de gran nivel, con panelistas de renombre y figuras políticas relevantes. El intendente supo aprovechar sus vínculos en la política provincial y sus contactos a nivel nacional, especialmente en el sector del masismo, para acercar personalidades que valió la pena escuchar.
Desde hace años, la Fiesta del Trigo ha sido despectivamente llamada la «fiesta del choripán», en referencia a la escasa presencia de actividades vinculadas al agro. En esta edición, más allá de la Mesa Redonda, no hubo nada que representara al sector productivo. No se expuso maquinaria agrícola en el predio ni se ofreció una muestra de la producción local. Convocar a concesionarias y empresas del rubro nunca fue tarea sencilla, pero siempre se lograba en mayor o menor medida. Este año, en cambio, la ausencia fue total. La falta de articulación entre el sector público y privado quedó en evidencia. La producción no parece ser un eje central, ni siquiera periférico, en la gestión actual. Y eso se notó.
Otro reflejo de esta desconexión fue el tradicional almuerzo del domingo, que solía reunir a intendentes de la región, referentes del sector agroindustrial y empresarios. Este año, el evento pasó casi desapercibido: no se visibilizó, no se difundió y perdió su carácter de encuentro institucional relevante.
Por último, es importante señalar el destrato hacia la prensa durante todo el evento. En ediciones anteriores, se había avanzado mucho en este aspecto: se instalaba una oficina de prensa con comodidades para los periodistas, se delimitaban adecuadamente las zonas de trabajo y se facilitaba la cobertura. Este año, la situación fue muy distinta. La organización de los medios quedó en manos de una funcionaria cercana al jefe de Gabinete y de una persona ajena al staff municipal, en lugar del equipo de prensa del municipio. No había Wi-Fi en la zona de prensa, el espacio destinado a los medios gráficos fue ocupado por maquinaria de luces y lanzapapelitos, se intentó digitar las preguntas y se restringió la libre circulación de los periodistas. A pesar de estas dificultades, el periodismo hizo su trabajo y mostró la mejor cara de la Fiesta, porque entiende la importancia de visibilizar Tres Arroyos.
Terminó la Fiesta y debe empezar a verse lo que dejó, porque la Fiesta del Trigo es un patrimonio cultural y turístico de Tres Arroyos, y es tarea de todos cuidarla y potenciarla. Aunque desgastada por ahora la forma de organización de Sánchez era mucho mas efectiva que la actual, dilapidaba tiempo de gestión en otros asuntos, pero todo el grupo gobernante estaba a disposición de la comunidad para que el evento sea exitoso. Esta ya no sucede, y no se advierte un plan alternativo. Una edición mediocre puede pasar, pero si las deficiencias se repiten, la Fiesta del Trigo corre serio riesgo.





